Aunque la tendencia por abandonar la visión del dolor músculo-esquelético como algo puramente mecánico es cada vez mayor, en ocasiones es complejo aplicar un abordaje que incluya el manejo del aspecto psicológico, social y físico. Para discernir algunos puntos importantes, antes debemos parar y plantearnos ciertas preguntas.

¿Qué experimenta un paciente con dolor músculo-esquelético? ¿Cuál es la percepción que tiene de su dolor? Qué opina de su dolor? ¿Cómo limita el dolor sus relaciones sociales? ¿Y sus actividades cotidianas?

Esta forma de intentar solucionar el problema, es lo que Luca F Maistrello et al (2022) intentó analizar mediante una revisión sistemática de estudios cualitativos en pacientes con dolor cervical. Con esa información, buscó sintetizar las experiencias y perspectivas del paciente, y las condensó en 3 bloques: Bloque Físico, Bloque Psicológico y Bloque Social.

Dolor Cervical y la visión Biopsicosocial del problema

El dolor cervical es una de las afectaciones más prevalentes e incapacitantes del mundo. Tanto el propio dolor de cuello como el dolor lumbar, son la causa principal de discapacidad a nivel mundial (Vos T et al 2016).

Se estima que entre el 22% y el 70% de la población padecerá dolor cervical en algún momento de su vida, y se espera que estas cifras sigan aumentando (Blanpied P et al 2017). Por si fuera poco, aunque en general su curso natural es favorable, se afirma que el 30% de los pacientes padecerán dolor de cuello crónico (Bertozzi et al 2013).

Imagen de Vol T et al 2017 (The Lancet) donde se observa cómo el dolor Cervical y Lumbar se mantienen como primera causa de años vividos con discapacidad.

Los datos continuarán siendo tan dramáticos y tenderán a aumentar si no se realiza un abordaje del paciente con una visión mucho más global del problema. La tendencia del tratamiento de fisioterapia o rehabilitación es aplicar una intervención únicamente a nivel físico y biomecánico, el cual suele quedar obsoleto, y no siempre consigue el efecto deseado. El principal problema con este abordaje tradicional es dejar de lado dos pilares que pueden ser más importantes que este primero, el componente psicológico y social del dolor de nuestro paciente.

Son diversos los trabajos que han plasmado la necesidad de abordar toda la experiencia y vivencia del paciente con dolor de origen músculo-esquelético, y cambiar desde un enfoque centrado en el profesional a un enfoque sobre el propio paciente.

¡El centro de nuestro abordaje debe ser el paciente!

Para conseguir conocer esa visión del paciente, y por tanto, poder aplicar un tratamiento centrado en el paciente, el equipo de Luca F Maistrello et al (2022) decidió realizar un análisis sistemático de la perspectiva y experiencia del paciente con dolor cervical, cotejando los resultados de estudios cualitativos publicados.

Perspectiva y Experiencia del Paciente con Dolor Cervical

Tras analizar los resultados de un total de 9 estudios cualitativos con 103 pacientes con edades comprendidas entre 18 y 78 años, condensó toda la temática en 11 categorías distribuidas en tres dimensiones principales:

¡Es interesante observar cómo los aspectos psicológicos fueron los que más frecuentemente reportaron los pacientes!

a) Dimensión Física | «Mi cuello se ha dañado»

Lo que más frecuentemente expresaron los pacientes dentro de la Dimensión física fueron los síntomas. El dolor de cuello persistente de diversa índole (intensidades, cualidades…) solía asociarse a otras regiones como dolor de hombro, espalda, brazo y de cabeza. Este último también se asoció a otros síntomas como nauseas, tinitus, alteraciones visuales, acúfenos, dolor mandibular o alteraciones del sueño, entre otros.

La percepción corporal del paciente en esta región estaba alterada en forma, función, posición, y con movimientos antinaturales o alterados.

b) Dimensión Psicológica | «Me preocupa mi recuperación»

Las consecuencias psicológicas del dolor cervical fueron una situación de fragilidad y sufrimiento emocional. Se asoció a sentimientos de desánimo, desesperanza, angustia, impotencia, frustración y rabia, no solo por el dolor, sino por la dificultad a acceder a una atención adecuada. Alteraciones cognitivas como la concentración memoria y pensamientos, dada la falta de sueño y la propia medicación, también fueron expresadas por los pacientes entrevistados.

¡Un punto interesante de todo este bloque, es que muchos pacientes evitaban hablar de su dolor para no reforzarlo y ser estigmatizados como neuróticos!

Para poder afrontar el dolor, los pacientes actuaron de diversas formas: cambios de estilos de vida o de su propio entorno y autogestión de los síntomas. Solo acudían a un profesional cuando estas estrategias de afrontamiento del dolor fallaban. También expresaron haber utilizado estrategias de resistencia para poder cumplir con sus tareas requeridas, incluso cuando peor estaba su dolor de cuello.

Es interesante que, dentro de la categoría Mentalidad, los pacientes expresaron como necesario el hecho de poder recibir explicaciones sobre su dolor de cuello, estrategias sobre como aliviar el propio dolor, conocer los tratamientos disponibles y saber qué conducta adoptar ante el dolor.

Los pacientes reclaman supervisión y feedback constantes por su profesional sanitario. No quieren sentirse abandonados en su dolor.

Es interesante destacar cómo los participantes entrevistados asociaron su dolor cervical a un aumento de tensión debido a sus tareas diarias o trabajos pesados, posturas o estrés mental. Además, entre las preferencias de los pacientes, destacó el uso de tratamientos más retadores (como ejercicios más difíciles), ya que los percibían como más efectivos.

¿Sabes cómo prescribir de manera segura Ejercicio Terapéutico en pacientes con Dolor Crónico? Ya hablamos hace un tiempo en esta entrada de Blog acerca de este tema tan complejo!

El género también fue un factor que influyó sobre la experiencia de los pacientes, ya que, en el caso del genero masculino, evitan hablar del dolor por no parecer «débiles».

Y finalmente, con respecto a las expectativas del profesional sanitario, los pacientes expresaron su deseo de ser supervisados y no sentirse abandonados en su tratamiento, con una buena relación terapéutica. Esto junto a un tiempo adecuado de tratamiento, interés por su problema y demostrar conocimientos y experiencia, eran valorados de manera muy positiva.

c) Dimensión Social | «El dolor limita mi vida»

Como era de esperar, el trabajo era una de las actividades que más se vió afectada por el dolor cervical, limitando el poder realizar su actividad laboral a pleno rendimiento, y obligándolos en ocasiones a pasar por periodos de baja laboral.

Las Actividades de la Vida Diaria (AVD) también se vieron limitadas en gran número de ocasiones, tales como las tareas domésticas, conducir y ciertos pasatiempos como la lectura y el ordenador. Los pacientes evitaban tareas que implicaran la musculatura del cuello por miedo a agravar su dolor.

Otra tarea que también se evitó por miedo a empeorar el dolor fue la Actividad Física y el Deporte. Sin embargo, los propios pacientes reconocían que el no practicarla, empeoraba su situación de salud.

Finalmente, debido a la naturaleza impredecible del dolor y el miedo a empeorarlo, otro de los aspectos que los pacientes limitaron fueron las relaciones sociales. La familia puede asumir un papel: de apoyo para gestionar el problema, o de carga adicional.

Los pacientes evitaban hablar de su problema para evitar sentirse estigmatizados o humillados.

Unificando toda esta información obtenida a través de las entrevistas realizadas a pacientes con dolor de cuello, los autores del trabajo postularon una serie de puntos a aplicar en el tratamiento de estos pacientes, teniendo en cuenta sus Perspectivas y Experiencias.

11 claves para aplicar el Modelo Biopsicosocial en Dolor Cervical

El conocer la experiencia de los pacientes a diferentes niveles es la mejor forma de poder comprender y aplicar un tratamiento de fisioterapia multidimensional al paciente con dolor de cuello. El fisioterapeuta debe conocer la perspectiva del paciente si realmente quiere ayudarlo en su proceso de recuperación.

Dentro de este abordaje multimodal, la fisioterapia no debe centrarse únicamente en el componente biomecánico y patológico, sino que debe fusionar tratamientos de este componente (terapia manual o ejercicio, por ejemplo) y un enfoque de fisioterapia psicológica con enfoque cognitivo conductual (ej: entrevistas motivacionales, estrategias de refuerzo, etc.).

1. Demuestra competencia, conocimiento y experiencia frente a tu paciente.

2. Muestra y aplica una buena capacidad de comunicación y empatía con el paciente.

3. Establece una buena relación terapéutica.

4. Respeta, escucha y comprende al paciente y lo que implica su dolor cervical en su día a día.

5. Muestra interés sobre el estado de tu paciente.

6. Ten en cuenta las preferencias y expectativas de tu paciente durante el tratamiento. Tal vez requiera una intervención de educación terapéutica.

7. Ofrece una participación activa en el tratamiento a tus pacientes, como puede ser el Ejercicio Terapéutico.

8. Proporciona tratamientos personalizados junto a un seguimiento y feedback constante en todo su proceso de recuperación.

9. Haz un seguimiento exhaustivo a tu paciente de dolor cervical durante un periodo de tiempo adecuado.

10. Proporciona explicaciones adecuadas y completas sobre el dolor, las opciones terapéuticas y los comportamientos que puede realizar y/o evitar..

11. Ofrece tratamientos que puedan facilitar las conexiones sociales con otros pacientes.

Tratamiento Personalizado y Seguimiento Cercano con RehBody

Tal y como se ha descrito en este trabajo, algunos de los pilares para complementar nuestra intervención multidimensional y poder aplicar el Modelo Biopsicosocial en pacientes con Dolor de Cuello, es proporcionar una modalidad activa de tratamiento (Ejercicio Terapéutico) personalizado, asociarlo a un seguimiento cercano de su evolución e incluir un feedback constante del proceso.

Aunque parezca complejo, la herramienta Digital RehBody aglomera todos estos requisitos en una única aplicación web. RehBody permite 1) prescribir programas de ejercicio personalizados a tus pacientes de Dolor Cervical, 2) realizar el programa de ejercicio terapéutico en clínica o en domicilio con feedbacks visuales y auditivos constantes, gracias a su sistema de reconocimiento de movimientos con la cámara del dispositivo, y 3) conocer el desempeño y evolución clínica mediante el sistema Dashboard y envío de informes con gráficas y escalas clínicas validadas.

Referencias

Blanpied PR, Gross AR, Elliott JM, Devaney LL, Clewley D, Walton DM, et al. Neck Pain: Revision 2017. J Orthop Sport Phys Ther [Internet]. 2017;47(7):A1–83. Available from: http://www.jospt.org/doi/10.2519/jospt.2017.0302

Bertozzi L, Gardenghi I, Turoni F, Villafañe JH, Capra F, Guccione AA, et al. Effect of therapeutic exercise on pain and disability in the management of chronic nonspecific neck pain: Systematic review and meta-analysis of randomized trials. Phys Ther. 2013;93(8):1026–36.

Maistrello LF, Zanconato L, Palese A, Geri T, Turolla A, Gianola S, Dell’Isola A RG. Perceptions and Experiences of Patients with Neck Pain: a Systematic Critical Review of Qualitative Studies with Meta-Summary and Meta-Synthesis. Phys Ther. 2022;Jun 16 (pzac080).

Vos T, Allen C, Arora M, Barber RM, Brown A, Carter A, et al. Global, regional, and national incidence, prevalence, and years lived with disability for 310 diseases and injuries, 1990–2015: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2015. Lancet. 2016;388(10053):1545–602.

Pablo Rodríguez Sánchez-Laulhé
PhD Candidate | PT and eHealth Researcher